Jesús dió un consejo a los que llamó a seguirlo en el ministerio sacerdotal. Ante la presentación hecha por Jesucristo del matrimonio, los discípulos le expresarán su preocupación por las dificultades que en esa vocación encuentran. El Señor les presentará allí un camino novedoso:
«Pero él les dijo: "No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda"» (Mt 19, 10-12).
Este consejo implica una entrega en aras de un amor universal. Consejo que en la Iglesia se vio siempre como un don muy estimado e importante para aquel que quisiera consagrarse a las cosas del Señor.